16/1/08

El Arte de insultar

Existen muchas definiciones de arte. Y ninguna es correcta. Sin embargo, todos estamos de acuerdo, con diferencias en cuáles son los límites, en qué es arte y qué no. E insultar, definitivamente, lo es. O puede serlo.

Insultar es, según la RAE, "1. tr. Ofender a alguien provocándolo e irritándolo con palabras o acciones." Si bien esta definición es básicamente cierta, no es menos cierto que es incompleta. O, por lo menos, que no recoge todos los matices que puede tener un insulto. Insultar por insultar, con intención de ofender, es fácil. Esto podría matizarse, pues clásicos "Gilipollas" o "Tontolculo" están tan extendidos que ya prácticamente no ofenden nada. Para ello es necesario recurrir a otro tipo de insultos, que tienen una particularidad: Culturizan. Sí, culturizan. Porque si el insultado es un alma inquieta investigará el origen de la maravilla enciclopédica que acabamos de espetarle, o, aún peor, su significado.

He de admitir, y no me da ninguna vergüenza, que muchos de los ejemplos de insultos que voy a poner ahora (de hecho todos), no son de mi cosecha, sino del profeta del insulto-arte. Archibald Haddock. El Capitán Haddock. Si bien no es el primero, es el máximo exponente de esta forma de crear pura belleza. Pongamos algunos ejemplos:

Llamar a un narigudo "Narigudo" es tremendamente vulgar. Sin embargo, llamarle "Cyrano de cuatro patas" es, además de ofensivo, una maravilla. Igualmente, que a un nazi le llames "cerdo" va a afectarle mucho menos que "Mussolini de carnaval", y un gamberro se sentirá extrañado cuando, esperando un "salvaje", reciba un "Bachi-Buzuk". Y así podríamos seguir ad infinitum.

Otra clase de insultos, sin embargo, no pretenden tanto culturizar, puesto que el sujeto insultado no tiene una relación directa con lel significado del insulto, sino más bien demostrar, sin más, el nivel cultural de quien los profiere. "Extracto de ectoplasma", por ejemplo, es un insulto que, a pesar de ser fabuloso, es difícil de aplicar correctamente, y la mayoría de las veces lo utilizaremos en cualquier situación. Y así usaremos también "Hidromedusa", "Aborígen", o "Dipsomaníaco", por poner una pequeñísima selección de ejemplos.

Nosotros dejaremos a la pobre víctima con cara de babuino macroencefálico a la vez que reafirmamos nuestro nivel intelectual y nuestro, en estas situaciones, hiriente ingenio.

1 comentario:

Bardo Loco dijo...

Ninguno suena mejor que cabezabuque