4/1/09

Solo Conmigo

El mundo es un lugar demasiado frío. El Hombre ha perdido su pelo, pero también ha perdido su pelo interior. El pelo que le abriga de la soledad, de la tristeza y de la locura.

El Hombre tirita. Tirita cuando tiene frío, pero también tirita por dentro. Tirita cuando se siente desamparado, cuando se siente solo. Cuando se siente desnudo.

Pero el Hombre busca cobijo. Y en una Pangea demasiada fría y sin cavernas, el Hombre sólo encuentra a los de su misma especie. Normalmente le basta. 

El Hombre se frota con ellos. Se frota por dentro. Da y recibe, y siempre considera que el trato es justo, porque es el trato en sí lo que da calor y no lo que se intercambia.

El Hombre es feliz en un mundo frío. Porque no tiene frío.

A veces hay Hombres que no encuentran calor en otra gente. No es que no hagan tratos, no es que no se mezclen, es que, simplemente, no encuentran satisfacción en ello. Siguen teniendo frío.

La mayoría de las veces esos Hombres no se dan cuenta. Piensan que su frío es calor, y que son como cualquier otro. Pero no lo son.

A veces, esos Hombres encuentran tratos que sí les reconfortan. Se encuentran en su hogar con otros Hombres. En otras cavernas.

A veces, esos otros Hombres se van. Y a veces, las cavernas se derrumban. Pero entonces la solución para el Hombre es muy fácil. Saben que tienen que encontrar otra gente que les acalore. Los que no lo consiguen mueren congelados. Congelados por dentro.

Es mucho más grave cuando el Hombre nota que la gente que antes le daba calor ya no lo hace. O quizá el Hombre se haya acostumbrado a ese calor y necesite más.

Tengo calor. Por favor, no me hagas sentir congelado. 

No me hagas sentir solo. 

Abrázame. Abrázame por dentro.

2 comentarios:

Christian Supiot dijo...

Hombre, si me lo pides así... :P

Dama Blanca dijo...

Christian, abajo pone "Rimas para Leonora". No te lo pide a tí, se lo pide a la zorra esa :P