26/2/09

Todos Somos el Padre de Marta

Aviso: Este post no es lo que parece.

Un caso en el que se conoce a los protagonistas por el nombre de pila es un caso al que la prensa ha dado demasiada importancia. Pasó con Madeleine, con Yeremi, con Diana, con OJ y ahora pasa con Marta.

Han matado a Marta, y su padre se ha enfadado. Es normal.

Se ha enfadado porque han matado a su hija. Y por eso pide Justicia para él. Pero en esta concepción hay un error de base.

En un proceso penal nunca se toman las decisiones dependiendo de la víctima, excepto cuando se establece con precisión en la Ley. Existe en la conciencia de la sociedad la idea de que, al igual que en un proceso penal, el criminal recibe su pena para que las víctimas estén contentas. Os acordáis de cuando Alcaraz decía que De Juana no podía salir de la cárcel hasta que "pidiera perdón"? Pues esto es más o menos lo mismo.

Si al Padre de Marta le hubieran destrozado su coche en un accidente de tráfico, tendría derecho a recibir una indemnización, una suma de dinero como compensación. Porque es su coche. Su derecho ha sido dañado. El Derecho Penal, en cambio, no pretende restablecer los derechos dañados: Castiga las "impurezas" del ordenamiento jurídico, es la síntesis del Derecho (tesis) y la infracción del Derecho (antítesis). Su finalidad es mantener el orden social evitando que las infracciones queden sin consecuencia, no contentar a las víctimas, como sí ocurre en procesos civiles como el caso del coche. 

En la mayoría de los delitos se abre así una doble vía: Penal y civil, que, como ya he dicho, se dirigen respectivamente a castigar la infracción del Derecho y a resarcir a las víctimas. El Padre de Marta podrá pedir una buena suma de dinero como indemnización por la muerte de su hija: Ésa es la parte de la Justicia que se dedica a reparar el daño causado. En la otra parte, en la parte penal, en la parte que terminará con el castigo del criminal, en la parte que pretende proteger el ordenamiento jurídico, el Padre de Marta ni pincha ni corta.

Todos somos el Padre de Marta. O mejor dicho, todos somos como el Padre de Marta.

Y, en consecuencia, el Padre de Marta es como todos nosotros.

6 comentarios:

Dama Blanca dijo...

Me encanta cómo lo explicas :)

Serás un gran profesor :D

Eugenio dijo...

Ciertamente explicas todo coheréntemente.

Y ya puestos con Marta, se puede ser un hijoputa, pero un hijoputa gracioso:

http://alternatecurrency.blogspot.com/2009/02/head-ashtrays-lol.html

Jokin dijo...

Bravo. Un gran texto. Me queda alguna dudilla que comentaré contigo en persona (que siempre es mejor).

Y sin ánimo de ofender a nadie, la Brigada Ortográfica dice:
"coherentemente" no lleva tilde.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Muy buena entrada. Muy de acuerdo con lo dicho en ella.

aralia* dijo...

Totalmente de acuerdo, y es que... si la pena del condenado fuera para saciar el hambre de justicia de los afectados nunca sería suficiente. Deberían rodar cabezas para que todos estuviesen contentos.

Lo que más me gusta es ver el uso que se le ha dado a la dialéctica del señor Hegel en todos los campos ;)

Eugenio dijo...

Carajo. Gracias Jokin :) Espero acordarme.