15/4/07

Violencia contra el Metal

Mientras el chorro de plata líquida se mantiene como estático en el aire, agarro mi arma y la froto contra tu cuerpo frío. Lo hago con violencia, sin piedad. Toda la putrefacción que te recubre te es despojada, y cuando esto ocurre te arrojo con desdén hacia otro compartimento de tu tortura. Allí te ahogaré un rato, y finalmente te dejaré en lo alto, con el vacío debajo, en espera de que te recuperes para volver a dejarte donde te mereces.

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